dictaduras vuelven ajeno.
La incertidumbre, ante todo las conexiones de espacio y tiempo, guían una lectura que se explaya hasta los más extremos divagues, o pistas. La descripción de los colores del cielo de cada ciudad, su naturaleza o la falta de ella, las calles, sus bares; la bohemia andante y la estupidez de la estructura social que percibe raros a los jóvenes de pelo largo, a los revolucionarios latinoamericanos, y sus intentos por ganar una lucha vencida en ese momento por los soldados. Los cambios de generación, de pensamiento, también de estructura social, política, sobretodo, el arte, el sexo y sus bemoles. Poesías con la diversidad de poetas, de años, países y palabras que crean el diagrama de los versos, la expresión de las sensaciones y sentimientos.
Entonces, es del lector el trabajo de seguir los pasos de Ulises Lima y Arturo Belano, quienes buscan su inspiración a través de lo olvidado. Juan García Madero, aquel adolescente que es capaz de exponer datos y experiencias de iniciación, y animarse a ser parte del movimiento, es quien comparte y guía los sucesos de aquel fin de año del 75', en el DF de México.
La pregunta constante, a partir de la segunda parte, desde aquel enero el 76', cuando deja de ser un diario íntimo y se convierte en un registro de relatos de diferentes personajes: ¿quiénes son los detectives salvajes, los que hasta fines de la década siguen buscando la pista de aquellos dos que quisieron renovar la poesía, siguiendo el estigma de una desconocida, de la fundadora de los Reales Visceralistas?. Y...¿Por qué nadie se acuerda de nuestro primer narrador, el del diario íntimo, García Madero? Quienes lo deberían recordar, quizás lo olvidaron, o lo quisieron olvidar...o tuvieron las instrucciones de omitirlo en sus relaciones. Transcurre la lectura, y todo se vuelve más claro, intricando, extraordinario. Lo que es seguro que ese joven, García Madero, a pesar de su destacada memoria, no volvió a estudiar leyes, ni a vivir con sus tíos, ni a Chile sin Allende.
El autor, Borgeano en conceptos, destacado en detalles, de sangre poética, latinoamericano del siglo XX, indispensable para entender a quienes se animan a desafiar el encierro de vivir, o al menos lo intentaron, teniendo claro como explicar la vida singular, propia y ajena. Bolaño creó una obra de arte llena de realidad, suspenso, viajes, sobretodo placer, conociendo personajes, excéntricos por la propia naturaleza humana. La casualidad, que es lo único que empíricamente existe, Roberto Bolaño la hace inmensa, gracias al mundo de los poetas perdidos, su búsqueda, sus tiempos y espacios.
La lectura de Los detectives salvajes dan ganas de revolucionar la actualidad, basada en el consumo que destroza el siglo XXI, que no deja lugar a pensar y reaccionar ante el pasado. No todo está perdido, hay que salir a buscar la vida, a Cesárea Tinajero....con más cuidado en lo posible.